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Rolando Castro habría lavado dinero con la ayuda de la MS-13 ¿Estos casos los destapará la CICIES?

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(Archivo) Rolando Castro, jefe de Parques y Jardines de la Alcaldía de San Salvador, habría montado una maquinaria de lavado dinero a través —entre otras personas— de una mujer que está encarcelada por delinquir y pertenecer a la Mara Salvatrucha (MS-13). Las pruebas contra Rolando Castro están en un voluminoso expediente judicial donde se describe la operatividad de una mafia que tenía a la cabeza al prófugo de la justicia Enrique Rais y al exfiscal general, Luis Martínez, quien fue condenado a finales del año pasado por corrupción.

El jefe de Parques y Jardines de la Alcaldía de San Salvador, Rolando Castro, habría lavado dinero a través de varias personas que integran una red al servicio del empleado municipal. En el expediente de la Fiscalía General de la República del caso denominado “Corruptela”, en las páginas 1265 y 1266, aparecen los siguientes testimonios de personas que dicen haber cambiado cheques de Rolando Castro:

“Acta de entrevista de la señora MAYRENE GUADALUPE MENDOZA DE GUEVARA, de las nueve horas y treinta minutos, del día dieciocho de julio de dos mil dieciocho, realizada en la Unidad Especializada Contra el Lavado de Activos, de la Fiscalía General de la República. Quien en los sustancial refiere que, en el mes de noviembre, en cierta ocasión mientras la entrevistada realizaba sus compras en el mercado Modelo de san salvador, se encontró a la señora Marisol (empleada del Movimiento Social Comunitario), quien le dijo que ya había pasado a buscarla a su casa de habitación y no la había encontrado y que quería hablar con ella para pedirle el favor de que le ayudara a cambiar un cheque del jefe Rolando Castro, quien la declarante tenía conocimiento que era directivo del Movimiento Social Comunitario (antes ASTRAM), ante lo cual la declarante le pregunto que si no era nada malo, respondiéndole Marisol que no se preocupara que todo era correcto y que solo por hacer ese favor le darían $40.00, ante lo cual la declarante le dijo que estaba bien; en horas de la mañana, recordando que esto fue aproximadamente a las 8 am, después de que la entrevistada dejó a su hijo en el centro escolar, al estar en el lugar acordado Marisol llego en un carro cerrado y dentro del mismo iban tres personas a quienes no conoce, pero puede mencionar que uno era el motorista, de quien solo recuerda que era de color de piel moreno, un hombre joven, color de piel trigueño, delgado y una mujer joven, pelo negro corto, color de piel blanca, mencionando que en esta oportunidad Marisol le dijo a la declarante que el motorista la llevaría para que fuera cobrar el cheque y después el dinero se lo debía dar al motorista y se entiende con él, luego se despidió de ella y Marisol se retiró del lugar y la declarante fue trasladada por el motorista a un banco del cual no recuerda el nombre ni su ubicación y al llegar el motorista le entrego el cheque y le dijo que la esperaría a la salida, por lo que entrevistada lo presento para su cobro en la caja, sin leer el cheque, no observo a favor de quien estaba emitido, tampoco observo el valor y cuando le dieron el dinero ella solo tomo el paquetito de dinero sin contarlo y lo guardo en un bolso que llevaba, al salir del banco se subió nuevamente al vehículo y ahí dentro se entregó el dinero al motorista, quien de ese mismo dinero tomo $40; entre otras cosas”.

Rolando Castro y la Mara Salvatrucha

Pero, ¿quién es Marisol? Su nombre completo es Blanca Marisol Umanzor y era empleada del Movimiento Social Comunitario.

El pasado 30 de enero, Diario 1 publicó que Rolando Castro es investigado por tener un grupo de colaboradores vinculados a crímenes como robo de fondos públicos, falsedad material e instigación de desórdenes públicos. De acuerdo con información policial, algunos de estos supuestos colaboradores tienen vínculos directos o son miembros de clicas de la pandilla MS-13, una de las más grandes y temibles pandillas que operan en el país. Este es el caso concreto de Marisol Umanzor, quien dirigía una organización de choque al servicio de Rolando Castro y solía aparecer en diversas actividades junto al empleado municipal y que además es uno de los vasos comunicantes entre Castro y la pandilla MS-13.

Fuentes policiales, que hablaron con Diario 1 bajo la condición de anonimato, aseguraron que Umanzor integra la clica Harrison Locos que opera principalmente en el centro de San Salvador y que, según las investigaciones, está ligada a delitos como extorsión, secuestro y limitación a la libre circulación.

De hecho, Umanzor fue arrestada el 3 de octubre de 2018 y guarda prisión por los delitos de amenazas con agravación especial, hurto agravado y limitación ilegal a la libre circulación. Su arresto se dio en las inmediaciones del Barrio San Jacinto de esta capital, en un operativo policial que culminó con la detención de al menos otros 15 presuntos pandilleros.

Según el requerimiento fiscal, los hechos de los que se acusa a Umanzor se remontan a agosto de 2016 en la comunidad Roque Amaya de San Jacinto, cuando ella, junto a su hijo ya fallecido, llegaron a la vivienda de una de las víctimas que rindió su testimonio para dar con el paradero de la pandillera.

En esa ocasión, Umanzor amenazó de muerte a la víctima, debido a que ella y su familia no querían colaborar con la pandilla. Posteriormente, otros miembros de la estructura de Umanzor procedieron a desalojar a la víctima y a su familia, privándola además de las pertenencias que tenía en la casa.

La implicada y otras ocho personas fueron enviadas a prisión por el juzgado Sexto de Paz de San Salvador. Investigaciones policiales afirman que Umanzor cobraba un salario como barrendera en el Distrito 5 de San Salvador, pero que su plaza era fantasma, es decir, cobraba por no trabajar.

Dentro de la organización de fachada que dirige Castro, la mujer, junto a la clica de la MS-13 de la que formaba parte, ayudaba a aglutinar personas, entre ellas supuestos vendedores ambulantes, para orquestar y ejecutar manifestaciones y otros actos de desestabilización que obstaculizan la libre circulación de los ciudadanos.

Otro testimonio

La mujer ingresó al banco con un cheque en sus manos. Minutos después salió con cuatro fardos de billetes: eran varios miles de dólares. Entró al carro que la esperaba afuera de la sucursal bancaria y entregó el dinero al conductor. La mujer era Roxana Guardado, una cocinera del mercado Modelo de San Salvador. El conductor era Carlos Hernández, un hombre que hacía “trabajos” para el jefe de Parques y Jardines de la comuna capitalina, Rolando Castro.

Carlos contó el dinero y, cuando constató que estaba completo, le entregó 40 dólares a Roxana y se marcharon hacia el mercado Modelo.

La operación se repitió al menos cuatro veces más. La dinámica era la misma: Carlos llegaba al punto de encuentro y se iban a distintos bancos de San Salvador. Cuando llegaban, Carlos le entregaba un cheque a Roxana y minutos después esta salía con varios miles de dólares en sus manos.

Roxana no sabía de dónde provenía el dinero. Nunca pidió detalles. En su declaración a la Fiscalía General de la República (FGR) aseguró que desde los 18 años comenzó a trabajar como cocinera en el mercado Modelo. A inicios de 2014 observó a un hombre que llegó a almorzar al negocio donde ella trabajaba. No lo conocía. Nunca lo había visto. El hombre almorzó y se fue. Pero no desapareció. Siguió frecuentando el lugar. Siempre llegaba con otras tres personas.

Cierto día, meses después de frecuentar el comedor, se le acercó y le dijo que se llamaba Carlos Hernández. Le ofreció 40 dólares en efectivo y le explicó que lo único que tenía que hacer era cobrar un cheque en un banco.

Ella necesitaba dinero. Por eso le preguntó si no era nada ilegal. Carlos le dijo que no, que no se preocupara, que el cheque que iba a cobrar era “de mi jefe Rolando Castro”.

En su declaración a la Fiscalía, Roxana aseguró que no conocía personalmente a Rolando Castro, pero que lo había visto en la televisión y en “eventos políticos de ASTRAM”.

Roxana aceptó cambiar el cheque. Lo hizo en cuatro ocasiones, en distintos días, por petición de Carlos. Las cantidades de cada uno de los cheques oscilaban entre 9 y 14 mil dólares.

Carlos era un hombre alto, delgado y moreno. De ojos y cabello negro. Después que Roxana cobró el último cheque, el hombre siguió frecuentando el comedor. Pero no le pidió nada más. A mediados de 2016 no volvió a llegar al mercado y desapareció. Roxana no lo volvió a ver nunca.

La declaración de Roxana está en un expediente de más de 1000 páginas de un caso denominado “Corruptela”. Ahí se describe cómo operaba la mafia de Enrique Rais y del exfiscal Luis Martínez. El primero prófugo de la justicia desde hace más de dos años y el segundo condenado por delitos de corrupción.

Las confesiones de Roxana no son las únicas. En el expediente hay más declaraciones de testigos que incriminan a Rolando Castro en una serie de extrañas operaciones financieras que fueron investigadas por la Unidad Especializada contra el Lavado de Activos de la Fiscalía General de la República (FGR).

Fragmento de testimonio donde se menciona a Rolando Castro. Este fue incluido por la FGR en el expediente del caso Corruptela.

El caso engavetado

En el mismo expediente, donde aparecen las pruebas testimoniales en contra de Rolando Castro, está un caso donde se detalla cómo el exfiscal Luis Martínez cerró una investigación por el delito de lavado de dinero contra Enrique Rais y su sobrino Hugo Blanco Rais.

Todo sucedió dos días antes de que Martínez finalizara su gestión como fiscal general. El caso estaba en la etapa de análisis de la información financiera. Pero Luis Martínez le pidió al entonces jefe de la Unidad de Investigación Financiera (UIF) de la Fiscalía, Tovías Menjívar, que le informara sobre el caso denominado Aguas Azules.

La Fiscalía comenzó la investigación en enero del 2013 a las sociedades Hydro Oil y Aguas Azules. La primera tenía como socio fundador a Hugo Blanco Rais y la segunda a Enrique Rais.

La Fiscalía había requerido información sobre Enrique Rais y Hugo Blanco Rais a los oficiales de cumplimiento de las instituciones bancarias.

Tovías Menjívar le sugirió a Luis Martínez pasar el caso a la Unidad de Análisis para someterlo a la verificación financiera y poder acusar a los involucrados. Pero Luis Martínez le respondió: “no hombre, hay que archivar esa babosada”. Menjívar le respondió que era necesario verificar la documentación para fundamentar el archivo.

Fue entonces cuando Martínez le dijo: “No, archivemos y después manda un oficio a todos los bancos informando de que ya está archivado ese caso, que no hay investigación abierta, y le das copia del auto de archivo Hugo (refiriéndose a Hugo Blanco Rais)”. Pese a que Menjívar sabía que era un procedimiento ilegal, le respondió “de acuerdo jefe”.

La información anterior está en el expediente donde aparecen las pruebas testimoniales de las operaciones de presunto lavado de dinero que habría cometido Rolando Castro.

A inicios del año pasado, Fundación Transparencia difundió una acusación que había llegado a sus oficinas, y que se hizo pública en distintos medios de comunicación, en la que se señalaban posibles actos de corrupción de Rolando Castro. En esa denuncia, por ejemplo, se decía que el empleado municipal participaba en algunos negocios oscuros como el de la empresa Hydro Oil, cuyas acciones en un 99% pertenecen a Enrique Rais.

Esa empresa —que la Fiscalía investigó por presunto lavado de dinero—, según la denuncia que llegó a Fundación Transparencia, ha sido la ganadora, extrañamente, de tres licitaciones consecutivas para el suministro de combustibles que consume la Alcaldía de San Salvador.

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