El Presidente es un farsante mentiroso, ni soy Gerente, ni gano $ 2,000.00

La supuesta sobrina de Oscar Ortiz, aclara públicamente su situación, desmiente al Presidente de la República que por razones que solo él sabe, no había despedido públicamente a los familiares, amigos y allegados de Oscar Ortiz, ni José Luis Merino.

Sin embargo la participación de Oscar Ortiz en su calidad de Secretario General del FMLN, en la marcha y presentación de propuestas de los Veteranos de guerra, parece haber desatado la pataleta y lloradera del Presidente, que en una muestra de poca hombría, nula madurez política y una fatal intolerancia a la oposición no solo en lo político, sino en criterios y adversiones de ideas, desato el huracán de tuit, para despedir a los allegados de Oscar, que como en el caso de Taty, no era un cargo de confianza.

Esta es la aclaración pública de Tatiana Aguilar:

Mi nombre es Melissa Tatiana Tobar Aguilar. Soy esa mujer que el día de ayer, 26 de agosto, el señor presidente Nayib Bukele mandó a despedir por supuestamente ser sobrina del señor Oscar Ortiz. A lo largo del día, en las redes sociales se han dicho muchas cosas falsas sobre mi persona, como que soy gerente o que gano 2 mil dólares, así como que entré por mi parentesco con el señor Ortiz.

Quiero aclarar que todo eso es falso. En noviembre de 2015 entré a trabajar a la Dirección General de Correos de El Salvador. Llevé mi currículum como hacen miles de salvadoreños que buscan trabajo, porque escuché que estaban contratando personal y que recibían currículos los días martes. A los tres meses fui llamada. Realicé pruebas, estuve en varias tareas, hasta que fui contratada en la Gerencia de Operaciones Postales, como auxiliar asistente de operaciones, no como gerente.

Sí, soy sobrina política del señor Oscar Ortiz, su esposa es mi tía por parte de papá. Pero ni cuando él fue alcalde de Santa Tecla, ni cuando fue vicepresidente de la República, influyó para que yo entrara a trabajar a ningún lugar. Desde que tuve edad para trabajar lo he hecho por mis propios medios. 

Mi salario, como lo comprueba mi boleta de pago, no es de dos mil dólares, es de $515. No soy jefa, no soy un cargo de confianza, solamente soy una mujer trabajadora como muchas otras y de la cual depende un hijo.
Ahora el señor presidente me ocupa para saldar sus problemas con el señor Ortiz. Pero yo no tengo nada que ver en sus acuerdos o diferencias políticas, solo soy una madre soltera que se queda sin el sustento para ella y su hijo. Gracias, presidente.

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