Dos millones de hectáreas fueron arrasadas por el fuego en Bolivia.

El domingo, en Santa Cruz de la Sierra, una de las protestas contra el gobierno por los incendios que provocaron un enorme daño ambiental en Bolivia.

Dos millones de hectáreas han sido quemadas en la Chiquitanía, Bolivia, según el gobierno de Santa Cruz. De acuerdo con cifras oficiales, 900 hectáreas eran protegidas y las áreas más afectadas son Concepción, San Ignacio de Velasco, San Matías y Charagua.

Son 2.161.414 las hectáreas quemadas en todo el territorio boliviano hasta el 27 de agosto pasado, según las imágenes Sentinel-2 y VIIRS utilizadas por la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN). En el desastre ambiental también se han perdido hasta ahora alrededor de 40 millones de árboles, con un valor comercial de 1.140 millones de dólares, de acuerdo a un cálculo de la Fundación para la Conservación del Bosque Seco Chiquitano (FCBC), que también ha alertado del riesgo de desaparición de más de 43 especies de anfibios, 140 de reptiles, 788 de aves y 242 de mamíferos, que totalizan 1.200. Lo más sensible entre la madrugada del domingo y el lunes ha sido el fallecimiento de un joven de 22 años, que intentaba apagar un incendio en un cerro de Sacaba, al centro del país, y de un bombero que perdió la vida durante el combate del fuego en Coroico, una zona del departamento de La Paz.

La Asamblea Permanente de Derechos Humanos también denunció ante la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) al gobierno boliviano, ya que cree que “legalizó los chaqueos que produjeron daños irreparables a la gestión integral de la Chiquitania y la Amazonia”. La entidad asegura que la administración de Morales respondió a los incendios después de 20 días y ha sido la responsable de ampliar la frontera agrícola y de los asentamientos de personas que generaron el fuego. “La deforestación se multiplicó sin límites“, según los activistas de derechos humanos, sobre todo por la intención gubernamental de avanzar en la producción de biocombustibles.

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