El Salvador y el Cuarto Reich

El culto a la personalidad, abolir la oposición, anular los partidos políticos disidentes y esconderse en las masas son elementos comunes en la ecuación.

Solo para recordar, el Tercer Reich fue el sueño de un tirano, Hitler, quien lo concibió como una nueva idea para el nuevo orden mundial, que duraría por mil años, mismo que en su momento llegó a tener tal aceptación por la sociedad germánica, que el dictador y sus secuaces se burlaban del pírrico cuatro por ciento que se les oponía.
Pero la tiranía y el control absoluto no comenzó siendo eso; al inicio Adolf Hitler llegó al poder por la vía democrática; pero pronto cooptó la institucionalidad y a todos los poderes del Estado y fustigó hasta exterminar a los jueces o diputados independientes, acusando a cada uno de ser traidores al pueblo por oponerse a sus deseos, ya que para entonces, en su locura (porque loco era, pero no estúpido) creía genuinamente que lo que él pensaba y quería era lo que el pueblo necesitaba y deseaba, llegando a absorber plenamente la idea delirante de que era el soberano y que, igual que Luis XIV, el Estado era él.
Lo triste de esta historia es que no es la única. A lo largo del tiempo se han dado y continuarán dándose idénticos dramas, en donde los pueblos aceptan inclusive perder la libertad a cambio de encontrar un líder que los saque de sus problemas. La libertad, digo, no parece ser la prioridad de la gente y por eso si alguien les promete seguridad y pan, buena parte de la población estará gustosa de entregarla… mientras no le toque enfrentar los abusos del poder.
Recientemente en nuestra tierra vimos consumar —subrayo, consumar— un golpe de Estado, por parte del Ejecutivo hacia el Órgano Legislativo. Cuando Bukele se sentó en la silla del presidente Ponce y tocó el gong, usurpó sus funciones y además del cometimiento de varios delitos, se convirtió en un dictador. Otra cosa es que haya temblado del miedo posteriormente al darse cuenta de lo que estaba haciendo, y ya sea porque le habló alguien del Norte o del cielo o porque lo que le queda de conciencia le hizo retroceder, pero la verdad es que en ese momento reculó; pero el golpe ya había sido dado y por quince minutos el dictador advirtió que él era quien mandaba y que nadie debería oponerse porque él encarnaba al pueblo.
Si alguien piensa que después de esto ya pasó la tormenta y el bisoño presidente ha recapacitado y todo ha vuelto a la normalidad, o es un iluso o no comprende el plan y la personalidad de este hombre.
Todo empieza por anular cualquier oposición (lo del préstamo solo es una burda excusa) y a partir de ahora, y con más fuerza cada vez, cambiará el discurso y acusará a cualquiera que se oponga de querer favorecer a los enemigos de la seguridad y se mostrará como el redentor de un pueblo oprimido por “los mismos de siempre”. La mentira de un partido horizontal, como se supone sería sus “Nuevas Ideas” dará paso a una extensión de la naciente familia real; y como dijo recientemente el flamante secretario general de ese partido (casualmente primo de Bukele), “se convertirán en los ojos del Presidente”. ¿Llegaron ya los “Camisas Pardas” de Hitler?
Pronto aparecerá la Noche de los Cuchillos Largos, y así como en el pasado Reich alemán se persiguió a los judíos y se les acusó junto a las minorías de todo cuanto se pudo, acá se perseguirá a los políticos, de todas las tendencias y a los disidentes, hasta exterminarlos. Ya nos daremos cuenta de que las actitudes dictatoriales del narcisista personaje no son diferentes de las que han tenido todos los tiranos del planeta.
El culto a la personalidad, abolir la oposición, anular los partidos políticos disidentes y esconderse en las masas, son elementos comunes en la ecuación. ¡Que Dios nos libre de la instalación del Cuarto Reich en nuestra sufrida tierra!

Por: José Miguel Fortín Magaña – Médico psiquiatra