El coronavirus va a afectar al 70% de la población

«En la medida en que no contamos con una terapia ni con una vacuna, sabemos que entre el 60% y el 70% de la población terminará infectada», ha reconocido la canciller alemana, Angela Merkel, en su descripción de lo que según los expertos que asesoran a su gobierno será el desarrollo de la crisis del coronavirus. La población irá testando el virus, quedando en su mayor parte inmunizada hasta que las tasas de contagio remitan. «Sabemos que eso va a suceder, lo que no sabemos es con qué rapidez», ha respaldado a Merkel su ministro de Sanidad, Jens Spahn, «evitarlo no podemos hacerlo, lo que podemos hacer es mantenerlo bajo control y por eso estamos tomando todas estas medidas».

«Por eso nuestras prioridades son la protección de los enfermos crónicos y ancianos que forman los grupos de población más vulnerables a los efectos del virus, evitar un colapso del sistema sanitario y paliar los efectos que el virus tendrá con toda seguridad sobre la economía», ha explicado Merkel, que respecto a los daños que sufrirá la economía alemana ha mostrado, por primera vez en cuatro legislaturas, su disposición a flexibilizar el principio de «déficit cero» de su administración para poder atajar la «extraordinaria situación» de la epidemia en la que nos encontramos. «Haremos lo necesario para superar esta situación», indicó la canciller, parafraseando a Mario Draghi, cuando era presidente del BCE y en lo peor de la crisis del euro, «primero haremos lo necesario y luego veremos qué significa esto para nuestro presupuesto». «Dadas las enormes consecuencias económicas, el director de la Cámara de Comercio e Industria DIHK, Eric Schweitzer, considera que serán necesarias «medidas de emergencia no convencionales».

«Vamos a hacer todo lo necesario para proteger a la población, pero garantías, esto debo añadirlo, garantías no las hay», ha advertido Spahn, «y otras medidas que no tomamos es porque pueden tener consecuencias peores. Si cerramos colegios y kinderganten no sabemos qué va a pasar con esos niños, quién se va a ocupar de ellos, y de momento creemos que no ha llegado la hora de tomar esa medida». «Cerrar las fronteras no nos parece una medida ni acertada ni efectiva en esta situación», ha defendido la canciller alemana, «aunque restringir los viajes hacia y desde zonas especialmente afectadas si está indicado».

Además ha confirmado la decisión de cancelar cualquier evento al que acudan más de mil personas y ha justificado la decisión de los Bundesländer de cancelar teatros, ópera, conciertos y salas de fiesta o discotecas, como es el caso de Berlín. Además ha convocado a los ministros de Finanzas, Economía y Snidad a un a reunión con la patronal y los sindicatos que tendrá lugar en la Cancillería la tarde del viernes. En ese encuentro espera tomar nota de las necesidades específicas para dar cumplimiento a la garantía que ha expresado previamente su ministro Olaf Scholz: «El Estado garantizará la liquidez a las empresas».

Invita al cambio de hábitos

Merkel ha puesto como ejemplo a los jefes de gobierno de la UE, que han mantenido su última reunión por videoconferencia, de una serie de cambio de hábitos que toda la población debe ir asumiendo. Y ha aclarado que, en esa reunión, ha precisado que «no es que Alemania se niegue a exportar material sanitario y de aislamiento, sino que vamos a ser muy cuidadosos en averiguar a qué manos van destinadas las partidas». El ministro alemán de Sanidad, Jens Spahn, había afirmado que «hemos decidido que el material sanitario que hay en Alemania se queda en Alemania», pero Merkel ha abierto la mano a ventas solidarias a los socios europeos en caso de que resulte necesario.

La canciller alemana se ha mostrado relativamente satisfecha sobre cómo está funcionando la coordinación entre los Bundesländer. «Federalismo no significa que cada uno somos responsables de lo nuestro, ni rechazar la responsabilidad, sino que casa uno desde su puesto es responsable para todos en su medida», ha dicho.

Alemania es el séptimo país más afectado del mundo, con unos 1.300 infectados y tres muertes ligadas al Covid-19. Desde hace ya dos semanas, el gobierno alemán actualizaba diariamente la información sobre la cifra de infectados. El pasado lunes se alcanzaron los 1.112 casos confirmados y dos muertes. Desde entonces ha dejado de actualizarse la cifra. Los fallecidos son una mujer de 89 años que murió en Essen, en la región de Renania del Norte-Westfalia, y un anciano en Heinsberg, una ciudad cercana a la frontera con Holanda, zona que se ha convertido en las últimas semanas en uno de los principales focos de infección en Alemania. El estado federado de Renania del Norte-Westfalia, próximo a Bélgica y a Holanda, es la más afectada con al menos 484 casos.